Fortalecimiento de la gestión comunitaria y transmisión de saberes tradicionales

Kantirix, Yucatán

Comienzo

En febrero de 2022, se comenzó un proceso integral en el municipio de Kantirix municipio de Tepakán, Yucatán, a partir de acciones participativas y autogestivas. Agradecemos el vínculo con el Centro Educacional Tanesque, quienes ya tenían un trabajo previo con la comunidad, especialmente en procesos formativos y de salud, y a Kurimanzutto, por la invitación y su alianza en este proceso.

Comenzamos el proceso con un diagnóstico comunitario que nos reveló algunas necesidades prioritarias. Esta primera etapa proporcionó una visión de las necesidades y desafíos de la comunidad, facilitó la toma de decisiones informadas, y promovió la participación de las y los miembros. Esto, a su vez, contribuyó a un desarrollo más equitativo para el municipio y sus habitantes.

Diagnóstico integral comunitario en Kantirix

A partir de los primeros diagnósticos participativos realizados en mayo, se identificaron dos prioridades, una colectiva y otra familiar: la ampliación de la sala comunitaria para niñas, niños y jóvenes, y la necesidad de autoproducir estufas ahorradoras de leña.

El espacio comunitario se construyó en 2017 por el arquitecto Oscar Hagerman y actualmente tiene 4 líneas de trabajo con 57 niñas y niños y 18 jóvenes: la identidad, donde se fortalece el liderazgo de las mujeres; la salud y el cuidado, donde se fomenta el autocuidado; la soberanía alimentaria para recuperar el solar maya, y la educación, donde existe un apoyo en las tareas, así como clases de lengua maya y apoyo educativo.

A partir de aportaciones de la comunidad, se definieron tres propuestas de ampliación y desde Cooperación Comunitaria se sugirió la utilización de un baño seco como una práctica autogestiva para el cuidado del agua.

Por otra parte, la propuesta de autoproducir estufas ahorradoras de leña surgió de que la mayoría de las mujeres contaba con fogón abierto, lo cual representa riesgos de salud para ellas y sus hijos. Las mujeres identificaron estos riesgos (quema mucho, arde los ojos, es peligroso para sus hijos, saca mucho humo, está muy bajo y la base no es firme, etcétera).

Gracias a los procesos participativos que se realizaron, las comunidades reflexionaron acerca de la importancia de estos espacios en su cotidianidad, y, en consecuencia, comprendieron que el adaptarlos a sus necesidades es parte importante de una mejor calidad de vida y una mejor interacción comunitaria.

Ampliación de la sala comunitaria

Las 45 personas que participaron en la ampliación de la sala comunitaria reconocieron el valor educativo que ofrece la sala a partir del trabajo hecho por Tanesque y Oscar Hagerman, además de los elementos de habitabilidad propuestos por la comunidad e incorporados en el diseño de la ampliación. 

 

Durante la etapa de diseño participativo, la comunidad reflexionó sobre la cultura constructiva local al recordar el valor de la casa maya de huano, y decidieron incorporar elementos constructivos tradicionales para la ampliación de la sala. Además, tuvieron asesoría de expertas y expertos locales sobre el techo de huano. Estas sesiones fueron fundamentales para asegurar la transmisión de saberes intergeneracionales, así como preservar el patrimonio biocultural y el entorno natural.

Autoproducción de estufas ahorradoras de leña

14 familias de la comunidad de Kantirix disminuyeron los riesgos en la cocina al autoproducir 14 estufas ahorradoras de leña, ya que al cocinar con fogones abiertos de leña, aumentan los riesgos a la salud de las mujeres, así como la deforestación. A través de la metodología aprender-haciendo, autoprodujeron colectivamente una estufa ahorradora para aplicar lo aprendido en sus propias estufas. Utilizaron la tierra como material de construcción y reflexionaron sobre los impactos de la deforestación, así como la importancia del cuidado y mantenimiento de las estufas para su buen funcionamiento.

 

Además de la actividad constructiva, hubieron distintos espacios de intercambio sobre el papel de la cocina en su comunidad. Niñas y niños reflexionaron sobre el valor de los alimentos locales. Participaron en la construcción de sus propias estufas y jugaron a preparar alimentos, reconociendo el esfuerzo de las mujeres de su familia en esta labor. Al finalizar, expresaron su aprecio dibujando a sus madres con las estufas y resaltaron la importancia de la participación de las y los miembros de su familia en esta tarea.

Autoproducción de un baño compostero y una biojardinera

Como parte de los procesos reflexivos sobre habitabilidad y vulnerabilidades que hacemos a través de cartografía participativa, mujeres y jóvenes de la comunidad, identificaron las amenazas socionaturales, naturales, así como las vulnerabilidades socioterritoriales y productivas, lo cual les ayudó a entender su contexto desde una mayor integralidad, y al mismo tiempo profundizar sobre el proceso vital del cuidado autogestivo del agua. 

 

A raíz de las reflexiones que surgieron en este intercambio, las comunidades generaron un mayor interés en conocer la calidad del agua de su comunidad para proponer acciones futuras y procesos autogestivos en torno a ello. Además de la recuperación de la cultura constructiva tradicional, a través del uso de materiales locales y naturales, la comunidad optó por implementar un baño compostero y una biojardinera que ayuda a fortalecer la gestión comunitaria del agua.