Pronunciamiento en torno a las nuevas disposiciones federales en materia de vivienda

IMPULSAR LA PRODUCCIÓN Y GESTIÓN SOCIAL DEL HÁBITAT (PyGSH) PODRÍA CONTRIBUIR A LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL QUE NECESITA NUESTRO PAÍS

Pronunciamiento en torno a las nuevas disposiciones federales en materia de vivienda

En conferencias de prensa nacionales destinadas a la presentación de acciones para la reactivación de la economía en el marco de la situación emergente por COVID–19 el Gobierno Federal, a través de la SEDATU como cabeza del sector vivienda, el INFONAVIT y el FOVISSSTE, informaron de un incremento significativo de recursos y de modificaciones a los programas de los diversos organismos para facilitar la dotación de créditos y subsidios para la construcción de vivienda en donde destaca el apoyo decidido a los procesos de autoproducción y autoconstrucción reconocidos desde el año 2006 en la Ley de Vivienda. Es en razón de esto que hacemos las siguientes declaraciones:

1.- Es necesario profundizar en la concreción del derecho humano a una vivienda adecuada recientemente incorporado en el Programa Nacional de Vivienda. En el momento actual eso significa:

a) Los apoyos enunciados aplican para las familias que cuentan con suelo y este no es el caso de la mayor parte de las familias que necesitan este tipo de apoyos. Por tanto, es necesaria una política integral de suelo que atienda la necesidad de las familias que no lo tienen y que reconozca y promueva diferentes tipos de tenencia que den seguridad jurídica a las familias que los habitan.

b) Atender la problemática en tanto disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura no se resuelve sólo a partir de algunas obras de equipamiento en municipios prioritarios. El mejoramiento del hábitat no puede reducirse al objeto arquitectónico pues se estaría negando su realidad sistémica, requiere de la planeación del territorio con metodologías participativas que orienten las acciones a corto, mediano y largo plazo y que garantice servicios de calidad.

c) Reconocemos la relevancia de la nueva orientación de los programas de INFONAVIT y FOVISSSTE para la población derechohabiente pero, consideramos de la misma importancia el avanzar en una política integral que atienda a los que no cuentan con estas prestaciones y a la población rural, ahí donde no se desarrollan programas emergentes.

d) La vivienda es el espacio donde las familias pasan la mayor parte del tiempo, más aún en esta contingencia. La habitabilidad, entendida como las condiciones que garantizan la seguridad física, el espacio suficiente, el confort y las formas de habitar de acuerdo a la cultura; requiere de diálogo y entendimiento entre las familias y los profesionales de múltiples disciplinas en un proceso de intercambio de saberes que esclarezca necesidades, capacidades y posibilidades expresándolas en un proyecto progresivo que garantice el mayor confort para todos sus integrantes. La participación de las familias con el debido acompañamiento técnico y social debe ser garantizada por las instituciones aun para las personas que no la puedan pagar.

e) Respetar y tomar en cuenta la identidad cultural de las familias, lleva a revalorar social, económica y técnicamente las características de una vivienda tradicional y sus repercusiones en la calidad de vida de la gente, el menor impacto ambiental, la preservación de oficios diversos relacionados con la generación de insumos y la construcción de la vivienda tradicional, sin dejar de mencionar el disfrute de su propia belleza. Es necesario generar normativas aplicables a sistemas constructivos tradicionales y no solo a construcciones de mampostería confinada en concreto así como generar estudios para la mejora de éstos frente a las amenazas naturales.

2.- La Producción Social de Vivienda y la PyGSH pueden contribuir a la construcción de ciudadanía y a la transformación social. Para ello se requiere de la participación informada de las familias y de profesionales con aptitudes y actitudes apropiadas para trabajar con el sector popular desde la gestión, planeación, el diseño y la construcción.

Es necesario reconocer que los procesos de autoproducción de vivienda requieren acompañamiento técnico y social transdisciplinario con profesionales preparados para trabajar con la gente desde una postura que promueva el intercambio de saberes. El acompañamiento debe realizarse con respeto, sin sustituir al autoproductor ya que se estaría anulando su mayor recurso: sus saberes y capacidades organizativas. En relación con los programos emergentes, apuntamos dos preocupaciones:

a) La división del territorio en regiones: las divisiones políticas no corresponden a las regiones culturales y formas de habitar, diversas en una misma entidad, municipio o cultura. Generar prototipos de vivienda basándose en dichas regiones va en contra de la adecuación cultural y tiene como consecuencia la homogeneización del hábitat. Recalcamos la importancia de entender y respetar las formas de habitar a través de diagnósticos participativos que permitan a los pobladores expresar sus necesidades y saberes respecto al habitar (materiales locales, sistemas constructivos, relaciones productivas-económicas y el vínculo territorial-ambiental).

b) Modelos o prototipos de vivienda diseñados por arquitectos, desarrolladores o constructores: se ha demostrado la ineficacia de los prototipos de vivienda diseñados desde imaginarios ajenos a las dimensiones socio-culturales, económicas-productivas y territoriales-ambientales de los pobladores, provocando el abandono de una gran cantidad de viviendas y mala calidad de vida. Rechazamos enérgicamente la repetición de estrategias que limitan la participación de las familias, las visualizan como objetos de intervención y reducen el habitar a un problema de diseño arquitectónico.

Desde la PyGSH reconocemos la participación como un derecho y ejercicio democrático que permite a las personas tener el poder para tomar decisiones sobre su hábitat, visualizándolas como sujetos de acción con capacidades para gestionar, planear, diseñar y construir. La PyGSH no contempla prototipos de vivienda sino sistemas flexibles y adaptativos diseñados con la gente, permitiendo integrar la multiescalaridad y multidimensionalidad.

3.- La PyGSH genera impactos que trascienden los alcances de la estrategia de reactivación económica emergente a través de la construcción de vivienda y equipamiento, pues tiene la posibilidad de reactivar la economía local no solo por la generación de empleo y adquisición de materiales.

La participación de las familias en los procesos de producción y gestión social del hábitat, reduce los costos a través del financiamiento social, es decir, mano de obra y ayuda mutua, así como ahorro (en dinero o especie). También por el conocimiento profundo de su medio, lo cual les permite aprovechar los bienes naturales, reactivar la economía local a través de la producción de materiales locales para la construcción y establecer acuerdos a partir de las relaciones solidarias con otros actores de la comunidad lo cual beneficia dichos procesos. Si además se cuenta con acompañamiento profesional se incrementan las capacidades técnicas y sociales quedando instaladas en las familias para emplear en el futuro, abonando a su desarrollo econòmico.

Si bien la producción y gestión social del hábitat conlleva tiempos de implementación más largos, y esto podría parecer que genera más costos, el acompañamiento técnico, social, financiero y organizativo en las etapas previas, durante y posteriores a la construcción es importante, ya que puede incidir favorablemente en un mayor alcance y calidad en el diseño arquitectónico y estructural, lo cual aumenta también la seguridad, y a la larga disminuye el gasto energético y de mantenimiento.

Por todo lo anterior reconocemos la importancia de la orientación de la política a favor de la producción social de vivienda y de obras de equipamiento en las localidades más desfavorecidas, sin embargo, consideramos que impulsar la PyGSH puede ser un planteamiento de emancipación popular si se fortalecen procesos autogestivos que nos preparen para enfrentar nuevas eventualidades y donde la solidaridad, las relaciones construidas y la auto-organización muestren, una vez más, la fortaleza de nuestros pueblos.

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