Informe Anual 2018

Presentación

Este año representó un reto para todo el equipo de Cooperación Comunitaria (CC), ya que a raíz de los sismos ocurridos en septiembre de 2017, gracias a la respuesta de la sociedad civil y al compromiso de las y los colaboradores de la organización, comenzamos el proceso de Reconstrucción Integral y Social del Hábitat en Oaxaca, lo cual generó un crecimiento 3 veces mayor de la cantidad de integrantes que éramos previo a estos eventos. Si bien esto representó un esfuerzo adicional del equipo base de CC, también significó un gran aprendizaje en todas las áreas de la organización.

La experiencia obtenida en la reconstrucción de la Montaña de Guerrero (2013 a la fecha) nos permitió entender la lógica y dificultades que se presentan en este tipo de procesos. Aunque aquella reconstrucción fue muy distinta a la de Oaxaca, fue posible establecer una metodología que se adaptaría en cada región. De esta manera obtuvimos resultados muy satisfactorios no sólo en el plano cuantitativo, sino que fortalecen los fundamentos de CC, es decir: un proyecto basado en aumentar la calidad de las construcciones mediante su adaptación cultural y climática; que disminuye la vulnerabilidad a través de los reforzamientos de los sistemas constructivos y productivos tradicionales, del rescate del maíz criollo, así como del mapeo territorial y ambiental de riesgos; basado en la participación de la gente, que facilita la toma de decisiones; y que procura prácticas culturales ancestrales mediante el fortalecimiento del tequio, entre otras.

A pesar de que Oaxaca fue el proyecto que más atención y energía requirió de todo el equipo, los proyectos de Hidalgo y Guerrero siguieron su curso en el fortalecimiento de procesos formativos para la reducción de la vulnerabilidad. Por su parte, Chiapas representó un aumento en el trabajo con las y los J’canan J’nantic Lum Qu’inal, iniciado desde 2016, ya que el proyecto caminaba despacio por falta de recursos. Una vez que recibimos financiamiento en diciembre de 2017, comenzó un trabajo más intenso para la formación en la construcción de adobe y el diseño participativo para los centros de formación en agroecología.

En este año, por primera vez llevamos a cabo un intercambio entre las comunidades me’phàà de Guerrero que ya habían trabajado con la técnica reforzada de adobe y el grupo tseltal J’canan J’nantic Lum Qu’inal, quienes pudieron compartir sus conocimientos en agroecología y adobe, al mismo tiempo sus particularidades culturales, como los ritos y la lengua, durante una serie de actividades en cada estado.

El trabajo con 5 distintas culturas originarias del país: hñahñús, me’phàà, tseltales, binizaá e ikoots, ha significado para nosotros una riqueza humana y cognitiva, que nos ha llevado a profundizar en el entendimiento de sus formas de vida. De modo que podemos contribuir con conocimientos adecuados a su cultura y contexto en un diálogo para el desarrollo encaminado a su autosuficiencia y autogestión, no solo para disminuir la vulnerabilidad, sino para aumentar su calidad de vida.

Cooperación Comunitaria

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